Charco del Infierno, Almogía

El Charco del Infierno, formación rocosa que conserva el agua de las crecidas en profundos pozancones

Charco del Infierno, Almogía

Almogía, con sus calles estrechas y sus casas colgadas en las colinas, se encuentra al norte de la provincia de Málaga. Sus tierras, muy accidentadas, pobladas de olivos, almendros y pinos, la convirtieron en la Edad Media en un importante punto estratégico militar. Si tomamos la ruta que nos lleva desde el pueblo hasta la cola del embalse de Casasola, disfrutaremos de espectaculares paisajes por los diferentes tajos y el cauce del río Campanillas, y pasaremos sobre el puente de las Palomas, de época romana.

En la otra margen podemos observar un antiguo secadero de uvas para la producción de pasas y, algo más adelante, aparece por fin nuestro destino, el Charco del Infierno, formación rocosa que conserva el agua de las crecidas en profundos pozancones. Enclave ideal para observar pájaros, así como galápagos asomando sus cabezas en las orillas.

Coordenadas

Aparcamiento: 365685 / 4076785
Charco del infierno: 365424 / 4076615

Más información

Almogía, en el Valle del Guadalhorce, con sus calles estrechas y sus casas colgadas en las colinas, se encuentra al norte de la provincia de Málaga. Su geografía, muy accidentada, poblada de olivos, almendros y pinos, la convirtió en la Edad Media en un importante punto estratégico militar. Si tomamos la ruta lineal que nos lleva desde el pueblo hasta la cola del embalse de Casasola, disfrutaremos de espectaculares paisajes como los diferentes tajos y el cauce del río Campanillas. Tendremos oportunidad de observar una amplia variedad de especies tanto de aves como de plantas y pasaremos sobre el puente de las Palomas, construido en época romana. En definitiva, un recorrido apasionante para el observador de flora y fauna. El camino continúa entre el cauce del río y un encinar abierto. Al otro margen podemos observar un antiguo secadero de uvas para la producción de pasas, y algo más adelante, cuando el camino se convierte en senda, aparece el llamado Charco del Inferno, una formación rocosa que conserva el agua de las crecidas en profundos pozancones. En él es fácil observar el roquero solitario y el avión roquero, así como galápagos que asoman sus cabezas en las orillas de los charcos.

Desde aquí una pendiente pedregosa nos lleva hasta la cima de una loma, donde está el final del recorrido. Desde allí, cuando el pantano no está demasiado lleno, puede verse el puente de Linares y el río desde las alturas. La cola del embalse alberga numerosas anátidas destacando el ánade azulón o la focha común. El aroma del cantueso, el jaguarzo, el tomillo y la alhucemilla nos invitan a tomar un descanso antes de retomar el camino de vuelta disfrutando de unas maravillosas vistas.

Almogía presenta un entorno natural de gran belleza, donde podremos disfrutar de un agradable paseo por el Monte de Santi Petri, el Tajo la Rambla … Admiraremos sus monumentos y degustaremos de su gastronomía en sus restaurantes con platos como la chanfaina. En cuanto al ocio, tendremos la posibilidad alquilar caballos y bicicletas para hacer la ruta de la Ermita de las tres cruces y la ruta de Santi Petri.

Almogía es cuna de verdiales, el primer domingo de mayo se celebra la fiesta de Verdiales de las Tres Cruces. Se puede admirar y adquirir artículos de artesanía con la pleita de palma y la talabartería. Por último, para su descanso podrá escoger entre alojamientos integrados en la naturaleza u hostales.

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